charlando de sexo... y mucho mas
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Los prejuicios entorno a la sexualidad, en general, y el placer que puede conllevar la estimulación del ano, son culturales. El sexo anal ha sido una práctica sexual histórica. Los registros de varias culturas muestran que el sexo anal fue importante social y espiritualmente. Por ejemplo, algunos sacerdotes o clérigos actuaban como intermediarios entre una persona y Dios, utilizando el coito anal como medio. De hecho, en varios pasajes históricos, la sodomía formó parte de la moral estatal y social e incluso de ritos sagrados. En la filosofía griega, la educación era conducida por medio del amor entre el maestro y el estudiante. Se crecía que un hombre propagaba sus virtudes a un joven mediante el coito, éste último era considerado como un "perro modesto" en referencia a la posición más popular. Sin embargo, la coacción religiosa y los mitos alrededor del ano han creado prejuicios alrededor de la sodomía o el sexo anal entre varones, al grado de ser conductas sexuales penalizadas con la cárcel y hasta la tortura en diversos países como Nicaragua, Irak, Malasia, Chipre, Rumania o Georgia; y socialmente mal vistas y juzgadas en prácticamente toda Latinoamérica, África y Asia. Independientemente de tu orientación sexual, si has practicado el sexo anal o estás por experimentarlo, te recomendamos te informes para romper con ciertos mitos y prejuicios establecidos por la cultura occidental, o miedos e ideas falsas sobre cómo hacer del sexo anal una experiencia placentera y segura. Diez creencias falsas entorno al sexo anal 2. Un pene más grande produce mayor placer. Falso: Sólo los dos primeros tercios (6 cm) de la cavidad anal son sensibles. Son los movimientos que hace el pene durante la penetración los que estimulan al ano. De hecho, entre más grande sea el pene mayor deberá ser la estimulación a la hora de penetrar. Pese a esto, algunos hombres y mujeres hayan mayor placer mental a través de un pene grande. 3. 4. Las hemorroides se transmiten a través del ano. Falso: Las hemorroides no son transmitidas mediante el sexo anal, por lo general son consecuencia del esfuerzo realizado durante la defecación, y se debe, en la mayoría de los casos, a un estreñimiento persistente. Una alimentación con bajo contenido de fibras origina heces pequeñas y duras que, durante la defecación, puede herir el esfínter y sus hemorroides a su paso; al igual que una penetración brusca o sin estimulación previa. 5. 6. Ser penetrado me hace menos hombre. Falso: Hay muchos que rechazan la posibilidad de experimentar el placer por medio del ano debido al prejuicio de que sólo las mujeres pueden y deben ser penetradas. Esto es subestimar tu sexualidad y ceder a un pene la condición de hombre, y la de ano, vagina y penetración a la de mujer. 7. 8. Rozar la cabeza del pene sin condón alrededor del ano y/o en la espalda baja no es una práctica de riesgo. Falso: Hay quienes piensan que rozar el pene alrededor del ano o introducir "sólo la puntita" reduce el riesgo de las ITS; sin embargo, ésta es una práctica de riesgo para la transmisión de condilomas (verrugas genitales), aunque no sean visibles. 9. Este artículo está basado en el libro Anal Pleasure and Health, A guide for Men and Women, de Jack Morin
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